miércoles, 20 de febrero de 2019
jueves, 22 de noviembre de 2018
martes, 20 de noviembre de 2018
miércoles, 24 de octubre de 2018
La pesca milagrosa
Esta actividad combina mímica y música.
Como actividad plástica realizaremos dos barcas en papel continuo. Les daremos forma,
y con negro dibujaremos líneas que simulen los maderos de las barcas. Las pintaremos
de marrón, o utilizaremos directamente papel continuo marrón. Cada niño pintará un trocito, para que sientan que las han hecho entre todos. Mientras, por turnos, van pintando las barcas; el resto hará peces en sus mesas. Luego se podrán hacer tantas copias como se deseen.
Por último, podremos simular el mar con papel continuo azul o con una tela azul.
Cuando todo el decorado esté listo, pondremos los peces, unidos unos con otros mediante hilo de pescar invisible, en el papel azul (mar).
La dramatización se llevará a cabo mientras se escucha de fondo la versión de Lisztomania,
de los chicos de Phoenix, orquestada por el compositor Roger Neill:
http://www.dailymotion.com/video/x34p50q.
Simón (Pedro), Andrés, Santiago y Juan están en una de las barcas. En la otra, tres pescadores. La sujetan por el borde del papel; ellos, colocados detrás. Están amarrados a la orilla,
muy tristes; no han pescado nada. Llega Jesús a la barca de los apóstoles; se sube y les hace gestos para salir de nuevo al mar. Los apóstoles le indican con mímica que no hay peces;
no se puede pescar. Jesús insiste. Ellos acceden.
Unos niños harán que el papel continuo o tela azul se mueva como si de olas se tratase.
Cuando la música alcance su momento importante, Jesús les indica que pesquen, que recojan las redes; los apóstoles le mirarán, sorprendidos, pero lo harán.
Los niños harán con los brazos gestos de recoger del agua las redes. Entonces, tirando del hilo de pescar transparente, irán sacando todos los peces que previamente se habían puesto sobre el papel o tela azul.
Será tanta la alegría, la expresividad, que harán gestos a los pescadores que quedaron en
el puerto de que vayan con su barca para ayudarlos con la pesca milagrosa. Los pescadores acuden con rapidez con cara de alegría; tiran de otro hilo de pescar y sacan más peces. Con los peces en las barcas, todos regresan muy contentos a la orilla. Allí los esperan sus familias, que los reciben con aplausos y abrazos.
Destacar que los gestos han de ser muy expresivos. No se puede hablar; todo ha de ser mímica.
martes, 23 de octubre de 2018
LA FAMILIA
canción
Somos una familia, de Migueli.
Somos una familia, un auténtico mogollón, una Iglesia divertida que donde vamos armamos la de Dios.
Somos una familia, de Migueli.
Somos una familia, un auténtico mogollón, una Iglesia divertida que donde vamos armamos la de Dios.
jueves, 18 de octubre de 2018
Adán y Eva en el paraíso terrenal
Obra: Adán y Eva en el paraíso terrenal
Autor: Wenzel Peter
(Karlsbad, Austria, 1745 - Roma, 1829)
Características: Pintura. Museos Vaticanos, Roma, Italia

Presentar la imagen en formato digital para que
los alumnos puedan contemplarla.
• Observar la obra en silencio y con atención durante cinco minutos.
• Preguntarles si reconocen algo, si les recuerda
algún relato bíblico…
• Comentar que este cuadro se pintó sobre una tela con una pintura llamada óleo, y que este tipo de técnica
se llama lienzo, y que se pintó hace unos trescientos años. Les diremos el nombre de su autor, explicando que le gustaba mucho pintar animales y que lo hacía tan bien que parecían fotografías.
• Recordar el relato de la Creación y señalar todos
los elementos creados por Dios. Preguntarles
qué ilumina este cuadro (la luz del sol), para recordar otro elemento de la Creación.
• Pedirles que se fijen en si los animales conviven armoniosamente y en cómo están colocados los personajes (en planos horizontales, favoreciendo una visión panorámica), y que digan si, en su opinión, están tranquilos o nerviosos, si hay calma o movimiento...
Desarrollo
El lienzo representa el momento culminante de la carrera
de Wenzel Peter, pintor animalista, es decir, especializado
en reproducir con extraordinario naturalismo animales de especies muy variadas. El artista reúne alrededor de Adán
y Eva más de doscientos animales de todo el mundo, reproducidos no solo
con habilidad pictórica, sino con conocimientos profundos y precisión científica.
En 1831, Gregorio XVI (pontífice desde 1831 hasta 1846) adquirió veinte obras de Peter
para adornar la Sala del Consistorio en el Apartamento Papal de representación.
Información para el docente
• Recordaremos a quiénes les regaló Dios el mundo
y buscaremos a las personas, comprobando que destacan en el cuadro porque su color es más blanco, puesto que están en el centro de la imagen rompiendo el equilibrio horizontal (composición triangular). Haremos que caigan en la cuenta de que Dios es
el autor de toda la Creación y de la vida, que nos
las regala porque nos quiere mucho, y que las personas debemos cuidar la naturaleza y los animales para colaborar con Él.
• Proponerles un juego: volverán a contemplar la imagen en silencio para recordar el mayor número posible
de animales. Tras un par de minutos quitaremos
la imagen para que, ejercitando la memoria, digan todos los elementos que recuerdan. Después
les felicitaremos por la gran cantidad de animales que han sido capaces de reconocer, y comentamos
que el autor fue capaz de pintar más de doscientos.
• Para finalizar, volveremos a mostrarles la imagen
y les sugeriremos que se imaginen dentro del cuadro, que elijan un lugar y disfruten del paisaje, que se sientan queridos y elegidos por Dios.
Autor: Wenzel Peter
(Karlsbad, Austria, 1745 - Roma, 1829)
Características: Pintura. Museos Vaticanos, Roma, Italia

Presentar la imagen en formato digital para que
los alumnos puedan contemplarla.
• Observar la obra en silencio y con atención durante cinco minutos.
• Preguntarles si reconocen algo, si les recuerda
algún relato bíblico…
• Comentar que este cuadro se pintó sobre una tela con una pintura llamada óleo, y que este tipo de técnica
se llama lienzo, y que se pintó hace unos trescientos años. Les diremos el nombre de su autor, explicando que le gustaba mucho pintar animales y que lo hacía tan bien que parecían fotografías.
• Recordar el relato de la Creación y señalar todos
los elementos creados por Dios. Preguntarles
qué ilumina este cuadro (la luz del sol), para recordar otro elemento de la Creación.
• Pedirles que se fijen en si los animales conviven armoniosamente y en cómo están colocados los personajes (en planos horizontales, favoreciendo una visión panorámica), y que digan si, en su opinión, están tranquilos o nerviosos, si hay calma o movimiento...
Desarrollo
El lienzo representa el momento culminante de la carrera
de Wenzel Peter, pintor animalista, es decir, especializado
en reproducir con extraordinario naturalismo animales de especies muy variadas. El artista reúne alrededor de Adán
y Eva más de doscientos animales de todo el mundo, reproducidos no solo
con habilidad pictórica, sino con conocimientos profundos y precisión científica.
En 1831, Gregorio XVI (pontífice desde 1831 hasta 1846) adquirió veinte obras de Peter
para adornar la Sala del Consistorio en el Apartamento Papal de representación.
Información para el docente
• Recordaremos a quiénes les regaló Dios el mundo
y buscaremos a las personas, comprobando que destacan en el cuadro porque su color es más blanco, puesto que están en el centro de la imagen rompiendo el equilibrio horizontal (composición triangular). Haremos que caigan en la cuenta de que Dios es
el autor de toda la Creación y de la vida, que nos
las regala porque nos quiere mucho, y que las personas debemos cuidar la naturaleza y los animales para colaborar con Él.
• Proponerles un juego: volverán a contemplar la imagen en silencio para recordar el mayor número posible
de animales. Tras un par de minutos quitaremos
la imagen para que, ejercitando la memoria, digan todos los elementos que recuerdan. Después
les felicitaremos por la gran cantidad de animales que han sido capaces de reconocer, y comentamos
que el autor fue capaz de pintar más de doscientos.
• Para finalizar, volveremos a mostrarles la imagen
y les sugeriremos que se imaginen dentro del cuadro, que elijan un lugar y disfruten del paisaje, que se sientan queridos y elegidos por Dios.
LA SANTA CENA DE JUAN DE JUANES


Obra: La Santa Cena
Autor: Juan de Juanes (Valencia?, 1510
- Bocairente, Valencia, 1579)
Características: Pintura. Renacimiento español. C. 1562.
Museo del Prado, Madrid
Juan de Juanes pintó esta obra para el retablo mayor
de la iglesia de San Esteban (Valencia). Realizó diversos trabajos sobre esta temática, pero esta pintura es la más colorista y avanzada para el Renacimiento español. La composición se basa, al parecer, en la famosa obra
que Leonardo da Vinci pintó para el refectorio de Santa María delle Grazie (Milán), aunque
el modelado de las figuras y el color remiten a Rafael.
Refleja la intención renacentista de simular momentos histórico-religiosos. Busca la perfección
del más simple de los detalles con gran sencillez. Realiza el interior con una perspectiva completamente real. Sobre la mesa, delante de la figura de Cristo, aparece el Santo Cáliz,
que se conserva en la catedral de Valencia, regalado en 1424 por Alfonso V. La jarra y la jofaina
del primer término aluden al lavatorio de los pies, previo a la cena. Todos los apóstoles llevan nimbo con su nombre, excepto Judas Iscariote, aunque su nombre aparece en el banco que ocupa.
Tiene la barba y el cabello rojos, según la tradición —prejuicio de mala suerte—, viste de amarillo —color simbólico de la envidia— y oculta a sus compañeros la bolsa del dinero.
DESARROLLO
Cada niño observará, en silencio e individualmente el troquel que contiene la lámina de arte.
Les dejaremos cinco minutos para que se recreen atentamente en la obra. También podemos mostrarles la imagen en formato digital.
• Preguntarles si reconocen a algún personaje, si saben de qué momento bíblico se trata…
• Comentaremos que es un cuadro pintado sobre una madera con una pintura llamada óleo y que se realizó hace unos quinientos años, y les diremos el nombre del autor, en qué museo se encuentra…
• Proponerles un juego: esperarán con los ojos cerrados, y a una orden nuestra los abrirán y dirán qué es lo primero que han visto del cuadro. Probablemente la mirada los lleve a señalar a Jesús, que en la composición se encuentra en el centro de la obra bajo un arco que, además de enmarcarle, da sensación de profundidad y hace que la mirada se pierda hacia el infinito. Después conduciremos su atención hacia lo que Jesús tiene en la mano, y les preguntaremos si reconocen más elementos trabajados a lo largo de las sesiones (pan, cáliz), con quién está Jesús, por qué hace una cena con ellos, qué alimentos comparte…
• Proponerles que cuenten el número de apóstoles que acompañan a Jesús, observando que se trata de una composición simétrica: hay cinco a cada lado de Jesús, más dos que están de espaldas (el de rodillas, que mira hacia Jesús y parece que se une con Él si trazásemos una línea imaginaria, y el de la derecha, que parece que quiere salir de allí y que no se une a Jesús). Invitarles a decir el nombre de los apóstoles que conozcan y proponerles ser unos grandes exploradores que prestan atención a todos los detalles (indicarles que en el nimbo de los apóstoles están escritos sus nombres, que hay apóstoles más jóvenes y más mayores…).
• Comentar qué objetos hay en primer término (jofaina y palangana), y preguntarles si saben para qué se utilizaron.
• Terminar respirando profundamente, pensando si les gustaría que Jesús les hiciese un hueco en esa mesa para poder compartir con Él la cena. Recoger las ideas y los comentarios, destacando que, al repartir el pan que Jesús tiene en la mano, también reparte su amor con todos nosotros y que por ello le damos un gran aplauso.
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